Libertad Financiera para Ahorradores

Se es libre financieramente cuando se tiene el dinero o los ingresos pasivos necesarios para cubrir los gastos que se generen por el resto de la vida. Se puede optar por seguir trabajando, pero ya no es necesario tener un ingreso de esa actividad para cubrir los gastos de vida.
Para lograr la libertad financiera lo más rápido posible, sigue la regla básica de las finanzas personales: La riqueza se logra gastando menos de lo que se gana. Pero en lugar de hacer caso a la recomendación estándar de ahorrar del 10% hasta el 25% de tus ingresos, practica la austeridad. Tu objetivo debe ser conservar el 50% o hasta el 70% de lo que ganas.
Tres frentes a atacar
Para alcanzar esos niveles de ahorro deberás llevar a cabo un triple ataque. Para empezar, reduce al mínimo tus gastos. Debido a que un puñado de gastos son los que consumen la mayor parte de tu presupuesto, ve primero tras estos (y con el mayor vigor).
- Elije una casa en una zona con un bajo costo de vida. Compra o renta solo el espacio que necesites.
- Reduce el uso de vehículos motorizados. Camina, anda en bicicleta, toma el autobús o metrobús.
- Prefiere las cosas usadas en lugar de las nuevas.
- Haz y produce las cosas por ti mismo.
- Autocontrólate. Compra de manera inteligente.
- Evita las deudas.
A continuación, maximiza tus ingresos. Es bueno reducir los gastos y desarrollar hábitos de ahorro, pero llegarás a un punto en el que no podrás recortar más para llegar al objetivo de ahorro extremo. Por otro lado, en teoría, no hay límite en la cantidad de dinero que puedes ganar. He aquí la importancia de atacar este frente.
- Negocia aumentos salariales.
- Edúcate constantemente.
- Vende lo que no necesites.
- Realiza negocios rentables.
Por último, canaliza tus ahorros hacia cuentas de inversión regulares. No te compliques, no te centres en las noticias, no hagas mucho caso a las fluctuaciones de mercado… mantén tus inversiones en tiempos buenos y malos.
Habrás llegado a la libertad financiera cuando esas inversiones te produzcan suficientes ingresos pasivos como para solventar tu nivel de vida. Fácil, ¿verdad? Ahora, ¡manos a la obra!