Causalidad y Casualidad

Al entender que el futuro es incierto, y planificar en consecuencia, muchos de los problemas pueden evitarse o minimizarse eficazmente.
Causalidad y Casualidad
Somos plenamente responsables del curso de nuestra vida.

Hay momentos en que solemos preguntarnos cómo y por qué hemos llegado al lugar en que estamos ahora. La vida de cada persona representa la suma total de todas sus decisiones y la influencia de la casualidad. Es fácil echarle la culpa al destino o a otras personas cuando la vida no ha resultado como imaginábamos. Esto nos lleva a aborrecer las circunstancias de la vida, y que a la larga construye una barrera mental que nos impide controlar nuestras situaciones.

Lo primero ante cualquier mejora en nuestra vida es comprender que somos plenamente responsables del curso de esta, y que nuestras decisiones son los medios por los que navegamos por el río de la casualidad. Es muy cierto que no podemos controlar la casualidad, siempre habrá eventos y circunstancias en el mundo y en nuestra vida que están fuera de nuestro control. El secreto para tomar las riendas de tu futuro está en comprender que no hay por qué preocuparse de las cosas que no puedes controlar y centrar toda tu atención en las decisiones y eventos que sí puedes influir.

Un ejemplo de causalidad y casualidad lo vemos en las personas que están viviendo de quincena en quincena y se encuentran con una reparación inesperada del automóvil, una cuenta médica, o cualquier otro gasto necesario. Sin reservas financieras, esta persona podría verse forzada a endeudarse; pensará que todo es culpa del destino y la casualidad. Sin embargo, la situación que lo colocó a merced del azar fue por completo el resultado de sus decisiones, la causalidad. Modificando su estilo de vida, esta persona podría haber construido una reserva de ahorros para esos gastos inesperados y así evitar el endeudamiento. Al entender que el futuro es necesariamente incierto, y planificar en consecuencia, muchos de los problemas pueden evitarse o minimizarse eficazmente.

Cambiar para un mejor futuro

La idea fundamental es que la capacidad de dar forma a nuestro futuro depende de la voluntad de adoptar una perspectiva de largo plazo. Al pensar más allá de nuestros actuales deseos y necesidades, comenzamos a notar los beneficios de hacer sacrificios a corto plazo con el propósito de obtener ganancias a largo plazo. Por lo tanto, al tomar decisiones más inteligentes, hacemos que el resultado de nuestro futuro sea menos dependiente de la suerte y el azar. Esta capacidad nos obliga a disciplinar los sentimientos y emociones para que no dicten nuestras acciones; nos obliga a tomar decisiones conscientes que apoyen resultados óptimos a largo plazo.

Al final, nuestras circunstancias son determinadas por la causalidad y la casualidad. Sin embargo, el impacto del azar está directamente relacionado con las elecciones que hemos hecho en el pasado y seguiremos haciendo en el futuro. Hay que preguntarnos si las decisiones que estamos tomando hoy nos preparan para un futuro más próspero. La mayoría de nosotros tenemos una idea clara de cómo nos gustaría que fuera nuestro futuro, y también sabemos lo que necesitamos para alcanzar esa visión. Lo que nos queda es disciplinarnos para que nuestras decisiones transformen esa visión en una realidad.

Christian Medina Aguilar

Acerca de

Hola, soy Christian Medina y vivo en Tecate, Baja California. Elegí estudiar estudiar la Ingeniería en Desarrollo de Software en UnADM porque se adapta muy bien a mi estilo de vida y en ella encontré esta carrera para desarrollar la profesión de desarrollador de software que tanto me apasiona.

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